Espíritu Santo

Espíritu Santo

El lenguaje del dogma cristiano define al Espíritu como una de las personas del Dios Trino y realiza permanentes equilibrios para evitar por igual el triteísmo y el modalismo: el Espíritu es otra persona divina, pero no otro Dios ni simplemente un "aspecto" del único Dios. El descubrimiento del Espíritu como persona es lento. En el AT hay 389 menciones del espíritu (ruah, pnéuma), y cinco expresamente del "espíritu santo" de Dios (Sal 5 1, 1; Is 63, 10.11; Sab 1,5; 9,17), pero ninguna de ellas alcanza el nivel de la confesión trinitaría cristiana, sino que se refiere al aliento de Yahvé, su poder, su presencia, etc., apuntando así en la dirección que llevará a la pneumatología cristiana plena. Tampoco el Nuevo Testamento es uniforme en el uso de la palabra "espíritu" (gr.pnéuma). Del Bautista se afirma que irá con el espíritu y poder de Elías; y Pablo habla del Espíritu de Dios que da testimonio a nuestro espíritu (Rm 8,16) de que somos hijos de Dios. Cuando se nos dice que Jesús conoce "en su espíritu" (tóipneúmati autou) lo que están pensando los escribas (Me 2,8), seguramente que sólo se hace referencia a la interioridad de Jesús, no a otra persona. Tampoco es probable que la expresión ’Espíritu Santo’ tenga el mismo sentido en las referencias a la concepción de Jesús (Mt l;l8; Le 1,35) que en el "pequeño pentecostés" de Jn 20,22; al menos la dogmática ortodoxa no admite que el Espíritu sea padre de Jesús.
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